lunes, 19 de septiembre de 2011

Isla de basura en el Pacífico

Cada año, en todo el mundo, se producen 100 millones de toneladas de plásticos. Un 10% termina en el mar. Así es como ha llegado a formarse el llamado trash vortex (vórtice de basura), un área de 700 mil kilómetros cuadrados ubicada entre Estados Unidos y Japón, y que puede llegar a tener, en promedio 334.000 piezas de desechos por kilómetro cuadrado.

Esta masa inmensa de residuos fue descubierta en 1997 por el investigador Charles Moore cuando volvía de una competición a vela de Hawaii. "Cada vez que subía a cubierta para inspeccionar el horizonte, veía una botella de jabón, una tapa de la botella o un trozo de plástico flotando" contó por aquel entonces. "Aquí estaba yo en el medio del océano y no había ningún lugar al que pudiera ir que no tuviera plástico".

Fue él quien dio a conocer al mundo científico sobre los seis kilos de residuos plásticos que podían encontrarse en el Norte del Pacífico por cada kilo de placton, el alimento básico de muchos de los organismos marinos.

La también llamada sopa flotante cubre 800 kilómetros de la costa de California, rodea Hawaii, y llega casi hasta Japón. "Los plásticos absorben contaminantes y liberan químicos que van a parar al pescado que comemos", contó el científico Marcus Eriksen, del centro de investigación marino Algalita.

Esta institución, fundada por Charles Moore, realizó en 2008 un estudio en el que descubrió que de 671 peces que analizaron, el 35% estaban contaminados. Más allá del peligro que eso puede representar para el ser humano, también se han encontrado cadáveres de pájaros que tenían el estómago lleno de tapas de botellas de plástico, cepillos de dientes, restos de jeringuillas, y otros restos no biodegradables.

El problema, a juicio de Moore, es que la mayoría de los productos de plásticos se usan una sola vez, y no existe un buen modo de que vuelvan al consumidor para que sean reciclados, por lo que estos residuos pueden terminar en el mar. Este oceanógrafo ha explicado cómo las corrientes submarinas han provocado que a lo largo de los años se concentren en el norte del Pacífico unas 100 millones de toneladas de basura, o dicho de otro modo, el 2,5% de todos los productos de plástico que se han construido desde 1950.

No deja de ser llamativo que el 20% de los residuos vienen de las mismas embarcaciones marinas que surcan los mares mientras que tres de los países que generan parte de los desechos del norte del Pacífico son México, Australia y China, grandes consumidores y productores de residuos.

Debido a la salinidad de las aguas, la temperatura, y sobre todo la escasez de viento, en el Pacífico Norte se ha creado una zona en la que las corrientes marinas apenas tienen movimiento. Esta área se llama Giro del Pacífico Norte, y es el más grande de los cinco principales que existen en el planeta.

"Los vientos y las corrientes tienden a dirigir a la materia que flota en el agua hacia la zona central de baja energía del remolino", explica Greenpeace. Los trozos de plástico se degradan poco a poco con la luz del sol, se desintegran en minúsculos pedazos, y así terminan en el estómago de aves y de todo tipo de animales marinos. El daño que hacen al ecosistema marino es incalculable, aunque la ONU lanza algunas cifras: cada año, mueren un millón de aves y hasta 100.000 animales marinos por tratar de deglutir residuos plásticos.

Semejante extensión de basura podría ser muy impactante sólo a simple vista, pero el plástico es transparente y la mayor parte de los residuos están justo debajo de la superficie, así que las fotos por satélite no podrían mostrar el horizonte de desechos que cubre el norte del océano Pacífico.

Soluciones, por ahora, no hay ninguna. El impacto medioambiental es extraordinario, y las medidas para revertirlo deberían plantearse a largo plazo para ser sostenibles. Hay, no obstante, algunas iniciativas como la del Proyecto Kaisei, que estudia el detritus de los residuos para evaluar la posibilidad de transformarlos en algún tipo de combustible.

Esta institución, junto con otras organizaciones ecológicas, alertan del perjuicio medioambiental que conlleva la existencia de la isla de la basura, aunque no haya fotos impactantes, y aunque no se perciba desde tierra adentro. Éste es un riesgo real del que no está excluido el ser humano.

jueves, 18 de agosto de 2011

El escritor mejor pago del mundo

NUEVA YORK, agosto 18 de 2011. (EFE).- El escritor norteamericano James Patterson es mejor pagado del mundo, gracias a sus populares novelas de suspenso, que en el último año le reportaron ingresos por unos 84 millones de dólares, según un nuevo escalafón que publica en su página web la revista económica Forbes.

Patterson, que ha construido un auténtico imperio literario con sus novelas y otros productos como adaptaciones para televisión o cómics, ganó de mayo de 2010 a abril de 2011 más del doble que la segunda de la lista, la autora de novelas románticas Danielle Steel, que se embolsó 35 millones de dólares en ese periodo.

En una época complicada para el mercado del libro por el descenso de ventas de ejemplares en papel, Patterson ganó en estos meses 14 millones más que un año antes, cuando ya ostentó el primer puesto de la lista que elabora la revista económica.

Forbes reconoce que "la etapa dorada del mundo editorial ha terminado", aunque los autores más vendidos "no han resultado heridos exactamente, ya que hay a quien incluso le va mejor que nunca" al haber apostado con fuerza por el mercado de los libros electrónicos y por "diversificar de forma agresiva sus marcas en contratos multimedia y licencias de todo tipo".

Los autores más ricos tienen en común una inclinación por las tramas de fantasía o misterio, pero también su habilidad para haber creado sagas y productos derivados, como adaptaciones para el cine o la televisión.

Es el caso del autor que ocupa el tercer lugar de la clasificación: Stephen King, que ha escrito títulos tan conocidos como "Carrie" y "El Resplandor", y es uno de los más adaptados en la pequeña y la gran pantalla, y que se alza con la medalla de bronce con los 28 millones de dólares que ingresó en el periodo estudiado.

Lo siguen la autora de relatos de misterio Janet Evanovich, con unos ingresos de 22 millones, y Stephenie Meyer, que se embolsó 21 millones gracias a las ventas de las novelas de vampiros de la popular saga "Crepúsculo" y de las versiones cinematográficas de éstas.

El responsable de la saga juvenil "Percy Jackson y los dioses del Olimpo", Rick Riordan, ganó asimismo 21 millones de dólares, mientras que Dean Koontz obtuvo 19 millones de dólares con sus libros de misterio, en los que mezcla aspectos del terror y la ciencia ficción.

John Grisham, conocido por sus novelas de tramas de intrigas judiciales, se embolsó 18 millones, con lo que ocupa el octavo puesto de un listado en el que lo sigue Jeff Kinney, que concibió la exitosa serie de libros "El diario de Greg", con 17 millones de dólares.

Nicholas Sparks, autor de novelas románticas como "Un paseo para recordar", entre otras, ingresó 16 millones de dólares entre mayo de 2010 y abril de 2011, más que el siguiente autor en la lista: Ken Follett, quien ganó 14 millones con sus populares novelas históricas y de misterio.

Completan la lista elaborada por Forbes la responsable de la trilogía "Los juegos del hambre", Suzanne Collins (10 millones), y la creadora de las aventuras de Harry Potter, J. K. Rowling (5 millones).

Sin embargo, los ingresos de esta última se podrían disparar a partir del próximo octubre, según Forbes, cuando se pone en marcha "Pottermore", una página web en la que habrá una tienda virtual con material inédito basado en el mundo del joven mago, además de videojuegos y otros contenidos.

Forbes explicó que ha elaborado ese ránking -compuesto este año por trece nombres- basándose en cifras de ventas recogidas por Nielsen Bookscan, los datos remitidos por las editoriales a la publicación Publishers Weekly y varias informaciones obtenidas de "numerosos agentes y editores".

En la imagen, el escritor norteamericano James Patterson. EFE/Archivo


domingo, 31 de julio de 2011

Así se escribe una noticia

La fotografía, del 30 de marzo del 2011, muestra al chef español Ferrán Adriá mientras prueba comida en la cocina de su restaurante el Bulli en Rosas, España. (Foto AP/Manú Fernández/Archivo)

ROSAS, España, julio 31 de 2011. (AP) — El Bulli, uno de los restaurantes más aclamados del mundo, sirvió el sábado su última cena.

En el menú final se incluyeron 50 platos con nombres intrigantes, que incluían esferas de oliva y merengue de almeja.

Durante más de la mitad de los 24 años que el virtuoso chef Ferrán Adriá ha estado a cargo de su cocina, el mesón ha mantenido la casi inalcanzable calificación de tres estrellas en la guía Michelin y ha sido catalogado cinco veces como el mejor restaurante del mundo por la revista británica The Restaurant.

Después de la cena final para clientes fieles y familiares del personal, Adriá, de 49 años, cerrará el restaurante para convertirlo en una fundación de alta cocina que espera inaugurar en el 2014.

El Bulli no está cerrando, sino transformándose, dijo Adriá, al tiempo que indicó que se considera el hombre más feliz del mundo.

La ubicación de El Bulli en una hermosa y aislada ensenada en el extremo noreste de España inspiró a Adriá, quien comenzó como lavaplatos en un hotel. Luego de reflexionar sobre la esencia de lo que hace delicioso a un platillo, se propuso desglosar los ingredientes hasta lo que él llama nivel molecular.

Después reconstruía cada platillo usando inesperadas recombinaciones de los componentes originales y los presentaba en pequeñas porciones. La mayoría requería instrucciones para comerlos.

La comida tomó formas, texturas y temperaturas inesperadas, pues el chef usaba nitrógeno líquido para producir espuma de vegetales o frutas, etéreas reencarnaciones de comida sólida, y combinaba alga marina y té, o caviar con manzanas acarameladas.

El precio promedio del restaurante de 270 euros (388 dólares) por cabeza —sin incluir bebidas, impuestos ni propinas— era otra de sus características distintivas.

El Bulli tenía más de un millón de peticiones de reservación cada año, aunque sólo caben 50 en el local.

Además de funcionar como un laboratorio con los mejores cocineros y expertos gastrónomos del mundo, Adriá dijo que El Bulli, en su nueva etapa, estará abierto para que lo visiten todos, sean ejecutivos de empresas multinacionales o niños.

Por el momento, Adriá planea promover El Bulli en viajes por China, Perú y Estados Unidos. Dará clases en la Unversidad de Harvard. El trabajo sobre la fundación comenzará en enero, dijo.

El "Bulli" era el nombre del bulldog que pertenecía a la pareja alemana que estableció el primer restaurante en la ensenada de Cala Montjoi en la década de 1950.

Harold Heckle contribuyó a este despacho.